ENTREVISTA AL RESTAURADOR MIGUEL ANGEL DAZA, ARTESANO LAMPARERO

La ópera y el trabajo artesanal de lámparas confluyen en Miguel Angel Daza de una forma personal y particular. Quien desde muy joven ingresó en la Escuela Superior de Canto de Madrid para cantar ópera, hoy es artesano y restaurador de lámparas. Su web refleja ese arte y esa simbiosis. Al visitarla pueden contemplar esos trabajos artesanales, restauraciones, bellísimas lámparas cargadas de historia y escuchar el aria “d´amor sull´ali rose” de Il Trovatore, es algo al que les invitamos a realizar.

Nacido en Almadén y residente en Madrid destaca en el mundo artesanal por diseñar y reparar lámparas utilizando el engarce del siglo XVIII, una técnica única que impide que la lámpara se deshaga al limpiarla o simplemente al moverla. Posee una tienda muy cerca del Museo Reina Sofía, donde pueden encontrarle rodeado de sus lámparas de cristal.

Hemos tenido la suerte de entrevistarle y conocer cosas de él y sobre la restauración.

– ¿Cómo te iniciaste en la restauración?

Los grandes momentos en la vida vienen por sí solos, no merece la pena esperarlos. Me inicié en la restauración desde pequeño, tenía una incontrolable necesidad de expresarme creando. Me daba igual la manifestación: miga de pan, pasta de porcelana, dorando, … Sin saberlo tuve años de formación, aprendía las cosas de una manera autodidacta, buceando en cualquier libro donde pudiera encontrar información y sobre todo contando con mi mejor mecenas: mi madre.

– ¿Cual es el estado de la profesión de restaurador? ¿ha cambiado mucho?

La restauración ha sido siempre una constante a lo largo de la histora, a veces con mejor acierto que otras pero la conservación y la destrucción son inherentes al ser humano. Pensábamos que el siglo XXI nos iba a traer la modernidad en su último grado y resulta que nos ha traído otra “Restauración” como la que hubo en el Siglo XVIII pero “restaurando” objetos de otras épocas; es decir trayéndolos a la actualidad como a un viejo conocido al que no le dijimos todo lo que nos gustaba su presencia.
En lo que a mí actividad respecta ha cambiado mucho, contrariamente a lo que pasa con otros objetos, las lámparas de cualquier época son de los pocos objetos que actualmente sigue sirviendo para el fin para el que fueron hechas: ILUMINAR. Da igual que sea una lámpara de 200 años de antigüedad, una vez restaurada volverá a ser utilizada para el mismo fin.

– ¿Las tecnicas de restauración van cambiando o se mantienen a lo largo del tiempo?

Deberían mantenerse inalterables ya que restaurar es recuperar y si metemos elementos anacrónicos estamos adulterando la recuperación. Cada restaurador del campo que sea tiene su propio criterio, yo prefiero crear un buen equilibrio entre la estética y la funcionalidad, no podemos olvidar que una lámpara debe cumplir unos criterios de seguridad.

– ¿Qué tecnicas destacarías como novedosas en los últimos años?

Afortunadamente en mi campo no puedo señalarte ninguna técnica novedosa. Aunque se ha tendido durante años a innovar por ejemplo en el engarce de los cristales no se ha conseguido superar el utilizado en el
Siglo VXIII que es el que yo he recuperado, y actualmente únicamente yo realizo, permitiendo que sea muy fácil la limpieza y no se deshaga la lámpara cuando las limpiamos o la transportamos. Este engarce permite que disfrutemos de la lámpara en lugar de sufrirla.
Solamente hay novedades en lo referente a los elementos eléctricos que componen la lámpara, pero yo los obvio; son terriblemente antiestéticos, prefiero utilizar elementos que evoquen a los originales.

– Parece que hay muchas tendencias dentro de la restauración. ¿crees que la más aceptable es la de la mínima intervención al restaurar?

Soy de la opinión de que al restaurar se debe respetar al máximo la obra, pero no podemos olvidar que una lámpara es un objeto que se va a seguir utilizando y en muchos casos no se puede (ni se debe) respetar todos los elementos. Por ejemplo, los cables que ya tienen cierto tiempo deben sustituirse por seguridad. Contrariamente a lo que sucede con un cuadro, una porcelana o una talla de madera que suelen ser únicamente objetos suntuarios, una lámpara es un objeto por supuesto estético pero además es un objeto de uso, de mucho uso.

– ¿Qué proyectos tienes en la actualidad?

Actualmente y espero que por mucho tiempo mi gran proyecto y mi gran realidad es recuperar esas lámparas maravillosas por tamaño, calidad o carga afectiva que todavía están guardadas en desvanes esperando a que se les devuelva el esplendor que tuvieron. Tengo entre manos encargos de nueva creación de lámparas y restauraciones, entre ellas una lámpara sobervia de La Real Fábrica de Cristales de San Ildefonso.

– ¿Cuánto puede costar una restauración para quien la encarga?

Eso dependerá del tamañano que tenga la lámpara, pero puede oscilar entre 60 euros y los 3.000 euros. Restaurar es caro pero merece la pena, la restauración multiplica por cuatro el valor de la lámpara.

Aquí una muestra de una lámpara antes y después de la restauración:


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Para más información, su web: Miguel Angel Daza Osorio
En su página en internet puedes encontrar imágenes de sus trabajos así como sus premios y reconocimientos, entrevistas etc.
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